Bodegas Emilio Moro Finca Resalso 2020.
Puntuación El Alma del Vino : 17/20.
Fueron varias las ocasiones que escribí mis impresiones sobre esta referencia de Bodegas Emilio Moro y lo hice siempre buscando la excelencia de un trabajo familiar que viene avalado por la pasión y el amor sincero, ambos perfiles indudables que aportan garantías al estandarte del dominio. No nos engañemos, no es balance personal positivista antes bien es una gnosis íntima que lejos de plantear dudas de objetividad enriquece la subjetividad con una base de conocimiento sobre el buen trabajo y la firme dedicación profesional y laboral de determinadas bodegas. Las añadas 2011, 2012, 2014, 2016 desfilaron por mi antiguo cuaderno de bitácora de catador siempre con muy buenas conclusiones. De pronto y en una cena de amigos surgió la edición de cosecha 2020 y supe, probablemente mejor que nadie de los y las presentes que ese vino no iba a decepcionar. Para cenar tomate en ensalada, tortilla de patata con el huevo poco cuajado y la patata bien frita y unos tacos de ternera gallega con la carne al punto. El vino Finca Resalso adiestrado en el afán de regar los paladares con la erudición propia de un buen maestro. Bajo la atenta mirada de los Moro de mil novecientos sesenta y cuatro, impresa en un medallón fotográfico que preside la estampa de la botella, procedo a catar el primer servicio en copa, tras el descorche. Y es entonces cuando susurra la Tempranillo, firme y afinada convenientemente. Un cromatismo rojo picota con reflejos violáceos, limpio y brillante. Proximidad aromática que abunda en nostalgias de fruta roja en sazón, centro balsámico y algunos guiños florales muy sutiles, armando en el arranque en boca una frescura afable, buen lineal de acidez y unos taninos marcados y golosos, prolongación y persistencia de amplia intensidad. Es amable y en esta edición de vendimia también ligero aunque garante de una seña de concentración frutal digna de aplauso. Maceración con hollejos, alcohólica y maloláctica y maduración en barricas de madera de roble francés. Un vino casi siempre gobernable, surgido de cepas jóvenes, armado con la generosa intención de gustar, del que se disfruta con amplitud y que nos habla de una pulida rusticidad, la de los racimos de Tempranillo de Pesquera de Duero.

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