Solabal Muñarrate 2018
Puntuación El Alma del Vino : 17’50/20.
Una de esas referencias habituales en mi espacio divulgador de la cultura vitivinícola añada tras añada. No es baladí ni circunstancial, cuando van saliendo al mercado determinadas demostraciones de maceración carbónica y vinos jóvenes de la denominación de origen Rioja, siento algo más que curiosidad cuando de catarlas y degustarlas se trata. El vino tinto Muñarrate de Solabal es un ejemplo de ello. Suele cumplir con los patrones ideales de frescura con un notable eco de la fruta madre que desde luego, hacen de esta referencia un modelo identitario y digno de elogio. Elaborado con uvas de la casta tempranillo cosechadas en viñedos con una edad media de quince años, amparados en suelos de composición arcillo calcárea, se realiza una selección del fruto y se procede en bodega con una fermentación alcohólica y un descube sin acabar esta parte de la vinificación. Posterior maloláctica espontanea, sulfitado y trasiego, acabando con un estabilizado que se lleva a buen término por tabulación en frío.
En copa parada tras el primer servicio surge un cromatismo picota intenso, limpio y brillante, con reflejos violáceos. La nariz recibe en la proximidad nostalgias de fruta roja y negra en sazón, declarando en la continuidad recuerdos de violetas, algún guiño de rosas rojas y un eje de fragancia balsámico. Boca que abre sustanciosa, fresca y prolongada, aclimatando las sensaciones golosas con un buen lineal de acidez y una relevante seña amargosa, más tímida pero que aporta buena profundidad. Ducha de fruta y persistencia en alta seña.La retronasal anuncia evocaciones de moras y cerezas, flores rojas y violetas, fondo de regaliz y un apunte de sapidez que estira su potencial expresivo.
Me encantan los vinos que hablan de juventud, de fruta y de Rioja.

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