Tantaka Diapiro 2021.
Puntuación El Alma del Vino : 18/20.
Uvas de las castas Hondarrabi Zuri y Petit Courbu, la primera de ellas con presencia mayoritaria, originarias en plantaciones propiedad del dominio, gestionadas mediante una viticultura de mínima intervención. Son tres parcelas situada en Artómaña en pleno corazón del alavés Valle de Arrastaria. Vides con asiento en suelos de composición aluvial y una climatología de influencia atlántica y continental, variando la proporción en función de las características de cada añada. El enólogo y sacerdote Juanjo Tellaetxe, responsable de la elaboración de estos txakolis, define así su manufactura: “Son vinos para comer, no para potear”. Y es cierto que este Diapiro en edición de vendimia 2021 me ha resultado un vino de lapicero y folio, complejo, que llama a la reflexión, circunspecto aunque no por ello complicado de analizar y entender. Con una sección del Arca de Noé impresa en la etiqueta, además de un mensaje rotundo poniendo en valor el suelo del que las raíces de las viñas que dan lugar al fruto de elaboración, el origen de todo y todos, Tellaetxe vinifica, previa vendimia manual, con un prensado neumático inicial, seguido por la preceptiva fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable, para finalizar con una permanencia sobre lias que se prolonga durante siete meses. Diapiro es un crisol de fruta y suelo, un magma fluido que apunta registros organolépticos de fruta cítrica, blanca, silvestre, telúrico guiño, menos balsámico, fruto kumquat y fondo de pastelería, brioche. En boca perfila un criterio de vino untuoso, cremoso, cítrico, con un paso voluminoso y sabroso, de esos vinos que provocan salivación y que en efecto se enfocan más a una buena comida que a un rápido poteo. Hermosa personalidad, identitario y lleno de detalles. Cromática amarilla intensa, reflejos dorados. Sustancioso, frutal y salino.

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