Bodegas y Viñedos Algil 2017.
Puntuación El Alma del Vino : 17/20.
Si hay algo que me ha gustado de este vino elaborado en modo monovarietal con uvas de la casta tinta de Toro es esa emocionante sensación que otorga lo que algunos eruditos o no tanto, han decidido denominar explosión de fruta, carga de intensidad, virtud necesaria, que hace que el mosto de la uva marque distancias respecto a sensaciones edulcoradas, muchas veces carentes de personalidad y más emparentadas con el artificio que con la realidad de lo que debe ser un vino. No hablo de maderas excesivas o levaduras atiborrantes, más bien de un quiero y no puedo. A veces emitimos juicios de valor sobre los vinos tintos de la denominación de origen Toro, que no se realizan con criterio y justicia. Como si en Toro no supieran que un vino tinto goza de crédito en función de la calidad y condición de la fruta empleada en su elaboración. Algil 2017 presume de estas oraciones características, un vino de Toro rollizo, explosivo, pero no desbocado. En su elaboración hay presencia de roble francés durante cinco meses, mosto flor sin prensados, madera de un solo uso y mucho mimo y trabajo durante la fermentación alcohólica.
En copa parada tras el primer servicio, muestra una cromática picota muy intensa, limpio y oscuro, con reflejos violáceos, nariz que ofrece recuerdos de fruta roja y negra en sazón, con guiño floral, balsámicos centrales, caramelo y gestos torrefactos finos. Perfume muy frutal con aires mas suaves de flores y la influencia leve de la madera en segundo plano de protagonismo. Entrada ampulosa en boca, sabroso y jugoso, la ducha de fruta es generosa y amable, longitud pero sobre todo expresividad horizontal, taninos golosos y maduros. Cubre boca y paladar, buena persistencia. Volumen y una vía retronasal que envía memorias de cerezas, moras y ciruelas negras, flores violetas y regaliz. En el final surgen evocaciones de caramelo y algún guiño fino torrefacto.
En copa parada tras el primer servicio, muestra una cromática picota muy intensa, limpio y oscuro, con reflejos violáceos, nariz que ofrece recuerdos de fruta roja y negra en sazón, con guiño floral, balsámicos centrales, caramelo y gestos torrefactos finos. Perfume muy frutal con aires mas suaves de flores y la influencia leve de la madera en segundo plano de protagonismo. Entrada ampulosa en boca, sabroso y jugoso, la ducha de fruta es generosa y amable, longitud pero sobre todo expresividad horizontal, taninos golosos y maduros. Cubre boca y paladar, buena persistencia. Volumen y una vía retronasal que envía memorias de cerezas, moras y ciruelas negras, flores violetas y regaliz. En el final surgen evocaciones de caramelo y algún guiño fino torrefacto.

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