Elena Corzana Blanco Añada 2023.
Puntuación El Alma del Vino : 18’50/20.
El sentimiento que la enóloga Elena Corzana Pascual demuestra hacia la varietal Maturana Blanca, tiene que ver con un ánimo íntimo y personal a los racimos abundantes que surgen de sus cepas, a su implantación en el término municipal de Navarrete, ubicación de su bodega y al testigo histórico de estas uvas, del que ella habla con indisimulado orgullo, ni más ni menos que un documento del año mil seiscientos veintidós. Fue el investigador y doctor universitario Fernando Martínez de Toda quien en 1988 recuperó la variedad perdida con el apoyo del Consejo Regulador, la Universidad de La Rioja y el Gobierno Autonómico y ahora es Corzana quien la convierte en monovalente para este vino blanco de su colección. Poner en valor lo que tenemos en casa. En Navarrete. En este enclave localizado a poco más de quinientos metros de altitud sobre el nivel del mar, que forma parte de la ruta jacobea y que se expande al abrigo de la ladera sur del cerro Tedeón. Elena no es matemática, es más dentro de su ingenio enológico lucha contra el corsé del tiempo. Leo en una entrevista del reciente mes de mayo del año en curso que antes de proceder al embotellado de un vino, cata y cata de barrica, no quiere aristas ni dagas. Prefiere esperar, aunque por ello patrocine el ansia de sus seguidores, que lanzar un vino al mercado sin que cuente con su absoluta aprobación. La Maturana Blanca de Elena Corzana es un vino pactado con mimo por esta elaboradora y su criterio personal, respetando su personalidad y otorgándole la importancia de ser la casta más antigua cultivada dentro de los límites de la Denominación de Origen Calificada Rioja, de la que se tiene documentación. Descorche y primer servicio en copa que abren un cromatismo amarillo, limpio y brillante, con reflejos pálidos y pajizos que se alternan, nariz que en la cercanía a copa de cata ofrece nostalgias de limón, manzana verde y ciruelas proustianas, con un eje suave balsámico y prolongación silvestre y floral. En segundo plano advierto testigos ahumados y especiados suaves. Boca muy gustosa en la entrada, recorre hasta el paladar con guiños de media salinidad y una base grasa y untuosa, apacible, con la aguja de la brújula señalando el norte, dinámico y con el ritmo sostenido. Buena seña de acidez, equilibrio y sustancia. Alcance, llegada y una estupenda persistencia. Una apuesta de Corzana por una variedad, que en efecto y comprobando la sabrosa exhibición de este vino en su edición de cosecha 2023, merecía ser puesta en el lugar que merece, aunque sea solo en trescientas botellas.

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