Bodegas Cándido Hernández Pío Viña Riquelas 2012.
Puntuación El Alma del Vino : 17/20.
Tercera de las muestras enviadas de modo desinteresado por los responsables de esta bodega canaria, que con la denominación de origen Tacoronte Acentejo por bandera, defiende en este vino una base varietal mayoritaria de negramoll, con una proporción minoritaria de listán tinta, guardando con fidelidad el criterio de la selección de vendimia.
Vino con franqueza y lozanía, con la mulata dejando una buena seña identificativa, con la fluidez típica, y con un notorio punto de concentración frutosa, que le concede una personalidad propia, una genuina identidad.
La ausencia de madera y una sugerente condición mineral, se ofrecen como referentes, aportando en copa parada un color apicotado de cierta intensidad y brillo, con reflejos violáceos.
La nariz expresa sensaciones de fruta roja sazonada, buen recuerdo estival de cerezas y ciruelas rojas; con una credencial de fragancia que envía evocaciones florales, completando con un tono de roca, tal vez menos volcánica de lo previsto.
Su grandeza está más en la boca, comienza con un testigo pleno de contenido goloso y frutal, frescura mediante una traza de acidez prolongada, sabrosa, que imprime un tono cítrico muy suave, ampliando con unos taninos golosos y frescos, evidencia final de franca persistencia en clave de media alta intensidad. La retronasal abunda en frutas rojas estivales maduras, con un guiño de salinidad, que se abre hasta alcanzar la mayor cota de mineralidad de toda su degustación.
Su final es largo, sabroso, mantiene la regularidad hasta el final y permanece unos segundos expresando.
Un vino amable, que puede servir de maravilla para que quienes aún no conozcan las bondades de la negramoll, puedan descubrirlas.

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