Telmo Rodríguez Lanzaga 2010.
Puntuación El Alma del Vino : 18/20.
Tempranillo, graciano y garnacha, variedad de composición de los suelos donde se asientan las cepas que patrocinan el fruto, con replanos sobre areniscas, pedregosos, calizos y de limosa textura, localizados a una altitud que oscila entre los quinientos y los seiscientos metros.
Cultivo con matices biodinámicos y uso de levaduras autóctonas, mediando en la maduración de dieciocho meses, fudres de mil quinientos litros y barricas de madera de roble de doscientos veinticinco litros.
Tal vez sea, de las tres mencionadas, la añada que recluta mayor sutileza, mayor empaque femenino, con una seña de maduración en madera que le aporta hidalguía, notable elegancia, comedido perfil añejo en clave de buena balanza fruta y roble.
Cromatismo apicotado de buen color y brillo, con reflejos grana e incipientes rubídeos. Nariz que asoma en la primera cercanía nostalgias de fruta roja madura y ligeramente confitada, especiados y tostados finos en segunda instancia, nota breve de frutos secos, balsámicos y un fondo de cuero limpio. Boca que amanece con la fruta roja alzada, suavidad y terciopelo en el avance, buena seña de acidez, untuoso y equilibrado, apéndice graso que conduce a unos taninos maduros y finos, franca nota de persistencia, se atisba la presencia de la garnacha cuando el vino alcanza el paladar, ó al menos a mi me lo parece. Retronasal que abunda en nostalgias de cerezas y ciruelas rojas confitadas, brisa suave licorosa, guindas, y después un decreto procedente de la influencia de la madera usada en su maduración, con especiados y tostados, fondo balsámico de regaliz y epílogo de cuero limpio.

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