Fromagerie Basilou l’Ové Japonais.
Puntuación El Alma del Vino : 8’50/10.
Vincent Lerat es segunda generación familiar de esta quesería francesa y junto a su esposa Marion Sévérino, dirige con buen criterio un rebaño de más de trescientas cabras de raza alpina, que pastorea en los prados de hierba próximos a la granja. Elaboran los fermentos que utilizan en las elaboraciones, lo que faculta que los quesos de su manufactura se retroalimenten de la microbiota natural de la leche. Conocía yo esta referencia por la peculiaridad de incluir una hoja de cerezo japonés en su estructura presencial, circunstancia esta que me producía una curiosidad especial, basada en el significado que en mi familia siempre tuvo el símbolo del cerezo japonés y sus hojas y flores, sakura, en resumen. Lo cierto es que una cosa es conocer su existencia y otra catarlo y degustarlo. Y como a veces los deseos se cumplen, del hanami quesero pasé a la acción. Suave, con estética ovalada, esta coagulación láctica pasa de ser intrigante en su visibilidad, a resultar impactante en su fase gustativa. Corteza fina y con tonalidad beige, vermiculación y eje calcáreo. Aroma láctico, ácido y ligeramente herbáceo, limpio y suave, dejando paso en boca a un espectáculo de cremosidad, floral, sutileza vegetal y un guiño final frutal, cerezas Sato Nishiki. Equilibrado, muy sabroso, con un punto de salinidad ligero pero bien definido. Una peculiaridad gastronómica que se elabora en el término municipal de Saint-Julien-sur-Sarthe, Baja Normandía. Sorprendente.

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