Restaurante Jarana Barbate- Tuntangana + Manzanilla Pasada Xixarito de Bodegas Barón.
Puntuación Plato El Alma del Vino : 9/10.
Puntuación Vino El Alma del Vino : 17’50/20.
Con una impecable atención en sala, el Restaurante Jarana, localizado frente a la playa del Carmen del municipio de Barbate, en la comarca de La Janda de la provincia de Cádiz, presume con orgullo de producto. Francisco Bermúdez, al mando de la dirección de cocina, tiene muy claro cuáles deben ser los parámetros en la gestión del producto estrella de esos fértiles caladeros de la marina gaditana. Y desde luego, lo demuestra con hechos, una a una de sus propuestas, en las que el atún rojo es el protagonista. El día pasado me senté, preparado para valorar si la fama del establecimiento, en el que Dani Garrido ejerce de gerente, está justificada. Y con Jarana de Barbate estreno sección en mi cuaderno de bitácora. Creativa gastronómica y vino, ambas en armonía. En este caso traigo una manufactura denominada Tutangana coordinada con un vino manzanilla pasada de las Bodegas Barón de Sanlúcar de Barrameda. Este plato, presente por derecho propio en la carta de Jarana, en la sección denominada “Para Rechupetear y no Compartir”, obtuvo el segundo premio 'Mejor Tapa en la Ruta por el Pueblo' del Certamen XVII Semana Gastronómica del Atún correspondiente al año 2025. Textura, sabor y originalidad, como valores para plasmar brillantez de planteamiento y magnitud óptima de ejecución en un lienzo de gran belleza estética en el plato y de colosal materia prima. Tutangana es una fracción marcada de atún rojo, que descansa apacible y con buen criterio de armonización sobre una base de fino parmentier de boniato, aliado de una pizca de vino amontillado. La ejecución de este plato de Bermúdez es una loa a Pantagruel, muy sabroso el atún, suave y con el equilibrio preciso e incontestable en cuanto a la simple marcación, sin sobrepasar el límite. Le va el cremoso puré de boniato, precisamente entre crema y puré, punto idóneo. El guiño de amontillado le aporta interés. En resumen, Tutangana convence y seduce. Para completar y redondear la degustación de esta maravilla, de entre los vinos presentes y por propio criterio, me decidí por Xixarito, una manzanilla sanluqueña, Palomino Fino en estado de gloria, que recluta la frescura de la fruta madre ligada con su bota y la elegancia de su equilibrio previa a su maduración oxidativa. Crianza biológica que se desarrolla durante un período de ocho años y que se lleva a buen término en botas de roble americano, aplicando el tradicional sistema de criaderas y soleras. El enólogo Manuel Torres Zarzana al frente de la elaboración de un vino blanco que plantea en copa parada un cromatismo amarillo pálido, limpio y brillante, nariz que envía recuerdos de alloza, fina ebanistería, flores amarillas y un guiño en positivo de acetaldehido. Boca vertical, directa, sapidez y frescura. Tiene longitud y la profundidad que le aporta un buen perfil untuoso característico. Sabor y texturas de Tutangana se dejan acariciar por el Xixarito de Barón y en armonía indudable, hicieron de un rato en Jarana, una memorable cita con el buen gusto. Hechizo, originalidad y gloria.


Comentarios
Publicar un comentario