Confituras Goya Talos de Urbia.
Puntuación El Alma del Vino : 8’5/10.
Un talo de Urbia es una creación golosa de la Confitería Goya, una de esos referentes gastronómicos de nuestro país, que siguen regalándonos momentos de placer gustativo y aromático desde su sede en Gasteiz, recorriendo en la historia un camino iniciado a finales del siglo diecinueve, cuanto en el año mil ochocientos ochenta y seis, Manuel Ochoa decidió fundar una empresa dedicada a la elaboración de confites. En el presente defiende además sucursales en Bilbao y Pamplona, gestionada por la quinta generación familiar, encabezada por los hermanos Iñigo y José Manuel Goya Picazo. Gallarda presencia de un bizcocho de almendra con aditamento de yema tostada y baño equilibrado de almíbar al ron. Y aunque el nombre muestre discrepancia con el concepto que conocemos popularmente como talo, muy vinculado a las navideñas ferias de Santo Tomás, a la harina de maíz que le da estructura y la compañía de txistorra y morcilla de puerro o cebolla, plantea un simbolismo costumbrista relacionado con las campas verdes de Urbia, que se extienden por las dehesas de Oltza y Arbelar, parte del Parque natural de Aizcorri-Araz, en el límite de las provincias de Álava y Guipúzcoa, pertenecientes al término municipal de Oñati. El obrador vitoriano nos premia con un pastel elocuente, esponjoso, fresco y pleno en matices, una receta que recuerda a la tarta de ponche segoviano y con más diferencias a una San Marcos o la tradicional Mona de Pascua de Yema. Llena la boca con un equilibrado dulzor, nada pesado, escoltado por este sirope que le aporta intensidad y que arma una fragancia que se mantiene en el tiempo. Una representación tangible más de la implicación de la almendra en nuestra creatividad pastelera, un tesoro alavés para recomendar y reivindicar.


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