Elena Corzana Maturana 2021.
Puntuación El Alma del Vino : 19/20.
Brillo para una variedad que como la propia Elena Corzana no se cansa de explicar fue recuperada del olvido con sede en el término municipal de Navarrete, una historia de memoria vitivinícola que enciende la pasión de la joven vitivinicultora riojana. Brillo porque en mi opinión es tal vez la más impactante de sus referencias, dotada de relampagueante frescura, enjundia y expresividad. Corzana vinifica mediando proceso de fermentación espontánea en tinaja de arcilla de Navarrete, en esta localidad la alfarería es religión, ejerciendo una gestión de diario bazuqueo y finalizando, previa maloláctica, con una maduración de quince meses en tinaja y barrica de madera de roble. Despliega en copa parada un cromatismo rojo picota, con tonos violáceos y púrpura, reflejos que traen a la memoria los legendarios fenicios y sus tintes usados en Tiro, al sur del Líbano, a partir de la secreción de la glándula hipobranquial de un caracol de mar. Limpio e intenso, con los antocianos abundantes reivindicando su presencia. Nariz que recibe en la cercanía a copa memorias de fruta negra en sazón, lavanda y regaliz, especiados de fondo. La fruta protagoniza el perfume con registros que recuerdan moras de zarza y arándanos. Ligera esencia de pirazinas. La boca abre con seña de ducha de fruta, volumen y estructura, sápido, largo y profundo, taninos golosos y orgullosos, fresco y con una bonita expresión de acidez. Manifiesta una estupenda persistencia y en la fase retronasal abunda en carga fruta y en un punto especiado, pureza vínica con la identidad varietal destacable y muy reconocible. Impacta, deslumbra, en esta edición de añada.

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