Conserverie La Belle-Iloise Velouté de Coquillages.
Puntuación El Alma del Vino : 8’50/10.
Quiberon es una localidad peninsular francesa localizada en la región de Bretaña, en donde Port-Haliguen, Port Maria y el Faro de La Teignouse, compiten en protagonizar la esencia marinera que desprende su ambiente y estética. En ese emplazamiento, allá por el año mil novecientos treinta y dos, un hombre, Georges Hilliet, decidió emprender un negocio conservero aprovechando la proximidad del océano y de las capturas pesqueras. Así nació Conserverie La Belle-Iloise, que ha llegado al presente con una amplia gama de referencias, incluyendo sardinas, atún, caballa y unas sopas y cremas de pescado y marisco, que la convierten en una de las conserveras más destacadas de Francia en lo que a calidad y materia prima se refiere. Hoy en día, la nieta del fundador, Caroline Hilliet Le Branchu, lleva las riendas de esta empresa familiar, dirección de la que se hizo cargo en el año dos mil once. Su velouté, una sopa cremosa cuyo elemento básico, en este caso pescado y crustáceos, se cuece en un líquido ligado, con paso posterior por una estameña, tejido fino que se utiliza para colar fluidos, y finalizar con un trabado y el añadido de una guarnición. Una construcción gastronómica que busca untuosidad y aterciopeladas maneras. Zanahoria cortada en juliana, jengibre y azafrán, junto con cebollas, vino blanco, mejillones, berberechos, congrio, gambas y otras conchas marinas. Una prima humilde de la grandilocuente bouillabaise, y sin embargo un registro sorprendente que se aprecia y deja comer con cuchara y gratitud. No hay registros de artificialidad, es sincera, agradable y compatible con las buenas artes de un simpático marmitón de buque pesquero. Limpia aromática, entre bretona y marsellesa, he disfrutado con su degustación. De la Soupe de Favouilles a la sopa de pescado tradicional de la Isla de Ré, es esta velouté una buena propuesta.

Comentarios
Publicar un comentario