Pastelería Galicia Tordesillas Florentinas.
Puntuación El Alma del Vino : 8’50/10.
Más de ciento setenta y cinco años de historia contemplan el devenir de este obrador pastelero, desde que su fundador llegara a la provincia de Valladolid procedente de la muy gallega zona de Meirás. Era la mitad del siglo diecinueve y Fermín Galicia decidió iniciar un negocio familiar dedicado a la venta de dulces y velas. En nuestros días, sus descendientes, sexta generación, siguen abiertos al público, ubicados en la tordesillana calle de Santa María. Carlos Galicia y sus hijos Diego y Alvaro dirigen un obrador sincero, con amplitud de propuestas, una de las cuales, estas coquetas florentinas me han resultado tan estéticas visualmente hablando, como golosas y sabrosas en su concepto gustativo. Es curioso saber que las florentinas, pese a lo que mucha gente defiende, no es un pastel de origen en la ciudad toscana sino que su base demuestra un más que probable origen francés. La técnica del roux lo es, esa mezcla de mantequilla y harina que se emplea tanto en cocina, con emulsiones y salsas, como en las masas pasteleras. El origen de su nombre se debe más a la semejanza con las monedas de oro de Florencia que fueron durante quinientos años patrón financiero en Europa, que al hecho poco probable de que un pastelero florentino tuviera la genial idea. La familia Galicia sigue con la tradición de finales del siglo diecisiete, prolongando su presencia entre nosotros. La versión de este obrador vallisoletano incluye en sus ingredientes almendra, azúcar, miel, nata, aceite y una cobertura de chocolate blanco o negro. Un tradicional dulce que en Tordesillas tiene un impecable referente.


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