Jesús Madrazo Selección Ribera del Duero 2019.
Puntuación El Alma del Vino : 19/20.
Un enólogo vinculado a la denominación de origen calificada Rioja, haciendo uso de su indudable, a estas alturas, capacidad elaboradora para plasmar en la botella su versión de lo que supone la denominación Ribera del Duero. La cuestión promete, desde luego. Y Chus Madrazo cumple con las expectativas. Base mayoritaria de fruta de la casta Tempranillo, con un pequeño aporte complementario de uvas de la varietal Garnacha Tinta. Una puesta en escena llevada a buen término desde la localidad burgalesa de Aranda de Duero, con viñedos trabajados bajo el perfil de agricultura biodinámica, ubicados en el término municipal donde llegó al mundo el poeta Ape Rotoma, y en Zazuar. Acero inoxidable, hormigón y barricas de madera de roble usadas son los continentes utilizados por Madrazo, prolongando durante dieciocho meses su maduración en roble. En copa parada exhibe una cromática roja picota, con reflejos púrpura y grana, amanece en la proximidad aromática nostalgias de fruta negra y roja en sazón, con eje de fragancia balsámica, tostados y especiados muy ligeros, fondo de bombón inglés. La boca abre con equilibrio, buena balanza entre calidez y frescura, amable y con gesto fluido, taninos golosos y maduros, media envolvencia, estructura y óptima seña de persistencia. No es un vino grandilocuente, en cambio se muestra fino y elegante, sin altibajos en el paso, longitud y carácter. Una óptima edición de cosecha de esta incursión de Chus en territorio de Ribera del Duero.

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