Rosso d'Italia Memŏro Piccini 1882 NV.
Puntuación El Alma del Vino : 18’50/20.
Uvas de las variedades Merlot, Montepulciano, Nero d'Avola y Primitivo dan luz a este vino tinto de amable degustación y cata que acabo de descorchar durante una breve visita de trabajo a Roma. Fundada en el año mil ochocientos ochenta y dos por Angiolo Piccini, en plena Toscana, en sus inicios el dominio se centra en la elaboración de referencias de Chianti, caminando por el tiempo hasta llegar a un presente en el que su propuesta se ha diversificado, ampliando la gama de propuestas y adaptando un concepto tan sincero en el buen hacer como camaleónico en su personalidad. Memôro es un vino tinto sin añada, tal vez cumpliendo con los parámetros de lo que algunos puristas vinícolas califican como vino comercial, de fácil consumo y sin más pretensiones que resultar agradable a todos los públicos. Porque lejos de atiborrados ejercicios prácticos de liturgia vitivinícola lo que pretende esta bodega ubicada en la zona de la Siena toscana, es unir en una misma referencia las cualidades de cuatro varietales de otras tantas zonas de la viticultura italiana, la Primitivo de Apulia, el Montepulciano de los Abruzos, la Nero d'Avola de Sicilia y el Merlot del Veneto. Y en este caso, no siempre ocurre, la unión hace la fuerza. Si algo es Memôro, es pulido, fluido y fresco, dentro de un cauce de frescura indiscutible. Las piezas encajan en el puzzle que los hermanos Mario, Elisa y Martina Piccini presentan encima de la mesa, recogiendo un legado familiar que saben gestionar sin tiempo para el desmayo. Con el equilibrio de un guiño de maduración en madera de roble, el vino abre en copa parada, ofreciendo un cromatismo rojo picota, con reflejos púrpura y grana, deslizando en la cercanía aromática recuerdos de fruta roja en sazón, primera fruta del ciclo biológico de la higuera, eje balsámico y fondo tostado y torrefacto muy livianos. Fragancia de fruta fresca y en jaleas. Entra en boca con equilibrada personalidad, fluidez y frescura en el avance por boca y llegada al paladar, directo y con una tanicidad golosa y pulida, una copa invita a otra. Suave y certero, media alta persistencia. Entrañable.

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