Serrats Bonito del Norte AOVE Ecológico.
Puntuación El Alma del Vino : 9’50/10.
Un catalán instalado en la localidad vizcaína de Bermeo, José Serrats, en los tiempos de finales del siglo diecinueve. Ahí es cuando empieza la andadura de la conservera, que aún en el presente, mantiene viva la llama de la materia prima de calidad. Quinta generación familiar al frente de una compañía que sobrevive a los pies del monte Sollube y en la proximidad del Cabo Matxitxako. Una de sus referencias, entre la amplia sugerencia de ellas, es este Bonito del Norte, Thunnus Alalunga, pescado cuyas capturas en el mar Cantábrico, se realizan entre los meses de junio y septiembre. Con el aporte de aceite de oliva virgen extra ecológico, el bonito del norte de Serrats es una auténtico ejemplo de más de un siglo de historia bajo el compromiso de una familia con el buen gusto y mejor hacer. Lomos de bonito, fuente de vitaminas y minerales, además de Omega3, su degustación expresa condición, identidad y desde luego excelencia. Finalizo este registro de mi cuaderno de bitácora con unas palabras de la directora de marketing de la empresa, Esperanza Serrats, prestadas de una entrevista a los medios en ocasión del ciento veinticinco aniversario de la fundación de esta conservera bermeana : “Nuestras conservas se elaboran de forma artesanal, pero incorporando las más modernas tecnologías de la industria conservera, principalmente en la parte final de cierre, esterilizado y estrictos sistemas de control de calidad. De hecho, disponemos del sello de calidad IFS (Internacional Food Standard) máximo estándar de calidad alimentaria.” Poco más se puede añadir.

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