La Emilita Roscón de Reyes.
Puntuación El Alma del Vino : 9/10.
En un día de Reyes Magos, los roscones, tradición llegada desde la lejana época romana a nuestros hogares, son casi una filosofía. Durante esta festiva jornada navideña, el consumo popular de este bollo es en España una guinda en el pastel de unos días en los que la magia abarca también el capítulo gastronómico. Suelo variar en función de los condicionantes que surgen en el camino, la elección de la referencia anual de roscón real, y esta vez hemos acogido uno elaborado en el obrador La Emilita, ubicado en el municipio madrileño de San Sebastián de los Reyes. Con la mano firme de Fernando Pin, heredero del legado familiar que inició en una pastelería churrería emplazada en Tetuán su abuelo, La Emilita como tal comenzó su andadura en el año mil novecientos cincuenta y uno. Pin creó un dulce típico denominado La Flecha, vinculado a día de hoy con San Sebastián de los Reyes y que fue premiado en el año dos mil veinticinco. Con sucursales distribuidas por toda la comunidad autónoma y un obrador de mil trescientos metros cuadrados, Pin elabora el roscón de reyes mimetizando el respeto a la tradición confitera pero aportando una pétrea personalidad propia, ajena a la generalidad e identificada con el respeto al buen gusto. El mío, relleno de una sabrosa nata, ha resultado esponjoso, bien pertrechado con sus frutas confitadas y sus lascas de almendra, azucarado en superficie en impecable equilibrio, amable, cercano y exquisito. Admito no ser partidario de roscones abigarrados por exceso, tan prolíficos en nuestros tiempos, pretenciosos y decorados con falta de criterio y cúmulo superfluo de tirabuzones. En lo que al roscón atañe, me alineo con la tradición. Elaboración manual diaria, materia prima de calidad, ternura, sabor y aromas de azahar. Una propuesta excelsa para compartir en familia.


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